
El pasado 1 de junio de 2025, México vivió una jornada electoral sin precedentes: por primera vez, los ciudadanos eligieron directamente a jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial, incluyendo a los nueve integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Este evento, impulsado por la reforma promovida por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y continuada por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha sido calificado por el oficialismo como un hito democrático.
Sin embargo, la participación ciudadana fue notablemente baja, con apenas un 13% del electorado acudiendo a las urnas, aunque comparado con las elecciones del mismo orden en Estados Unidos que tienen un promedio de participacion del 20 % y el doble que la consulta para sancionar a los ex presidentes, esto nos demuestra que vamos consolidando nuestra cultura cívica, participativa y democrática.
Este abstencionismo refleja una desconexión entre la ciudadanía y el proceso, posiblemente debido a la complejidad de las boletas y la falta de información sobre los candidatos.
La legitimidad del Poder Judicial y la confianza ciudadana en las instituciones están en juego, y su fortalecimiento dependerá de la transparencia y eficacia con las que se implementen estas reformas.
Lo que podemos destacar es que se logró poner al poder judicial a un nivel ciudadano, logrando bajarlos de su pedestal y tratar de agraciarse con los ciudadanos.
Ya se van rompiendo paradigmas y con la dialéctica aplicada se irá perfeccionando la impartición de justicia.
Ahora se debe de voltear a ver a las fiscalías e ir cerrando el círculo y transformar el círculo vicioso en un proceso virtuoso.
Ahora debemos presionar al INE para que impulse campañas permanentes de educación cívica, participativa y democrática desde las escuelas.
En el futuro ser más transparentes y reducir la impresión de boletas a un 50 % y aún sería mejor llevar la sustentabilidad a procesos tecnológicos de votación que permitirá menor gasto, transparencia y conocimiento de los resultados en lo inmediato.
Revisar la convocatoria cuidando los requisitos necesarios, perfiles y reducir el número de participantes pero elevar la calidad ética, profesional y moral en los candidatos.
Acabar con los candidatos únicos y permitir el acceso a los medios por igual.
En lo inmediato la ciudadanía que salió a votar ahora debemos vigilar la actuación de los que entrarán en funciones.
P.D.
En la elección de Veracruz y Durango podemos decir que hay que revisar a conciencia los resultados por qué aunque hubo gratas sorpresas como Gómez Palacios en lo general se debe realizar una autocrítica en la dirigencia de Morena y la presidenta debe realizar los cambios que a venido postergando.
En la próxima semana daremos mayores elementos de juicio.

Deja una respuesta